Lo que nos preguntan los dueños de alojamientos antes de contratar cualquier sistema, respondido sin vender nada en el camino.
Un alojamiento de diez habitaciones puede estar entregando varios millones de pesos al año en comisiones. Vale la pena hacer el cálculo antes de decidir qué hacer.
Si publicas en más de un portal y actualizas los calendarios a mano, ya estás haciendo el trabajo de un channel manager. La pregunta es cuánto te cuesta cada error.
Vender dos veces la misma habitación cuesta bastante más que la reserva perdida. Casi siempre es un problema de sincronización, no de descuido.
Los precios publicados rara vez son lo que terminas pagando. Estos son los costos que conviene preguntar antes de firmar.
La ley permite alojar a un turista extranjero sin cobrarle el 19% de IVA. No es un vacío legal ni una zona gris: está en el decreto ley del IVA desde hace décadas. Lo que pasa es que exige tres cosas a la vez, y basta que falte una para que la exención no corra.
Tener una página de reservas no sirve de nada si el huésped no puede pagar ahí mismo. Esta es la parte que más alojamientos dejan a medias, y la que decide si la reserva directa se concreta o se va de vuelta a Booking.com.
Conectar Airbnb por iCal es gratis, toma diez minutos y resuelve el problema más grande. También tiene dos límites que nadie menciona hasta que aparece la doble reserva, y conviene conocerlos antes y no después.
La política de cancelación decide cuántas reservas entran y cuántas noches vacías te comes. Casi todos la copian del alojamiento de al lado sin mirar el único dato que importa: cuánto tardas en revender una noche.