Cada reserva que entra por Booking.com te cuesta entre 15% y 18%. El motor de reservas de StayFlow vende las mismas habitaciones desde tu propio sitio, sin intermediarios y sin comisión por reserva.
El huésped entra a tu ficha, elige fechas, ve las habitaciones disponibles con sus tarifas y reserva en tres pasos. La disponibilidad sale del mismo calendario que usas para el resto de tus canales, así que nunca vende una habitación que ya está ocupada.
Cuando entra una reserva, el cupo se descuenta al instante y se avisa a los canales conectados. No hay ventana de sobreventa.
El huésped ve el precio final que va a pagar, sin sorpresas al confirmar. El impuesto se calcula aparte y el extranjero sin residencia queda exento cuando corresponde.
La ficha se traduce sola y muestra los precios en pesos o en dólares, con el valor del dólar que tú defines.
La ficha lleva tu logotipo, tus fotos y tus colores corporativos: el color principal, el de los botones y el de la barra. El huésped no sale de tu marca para reservar, y el texto de cada botón se calcula para que siempre se lea sobre el fondo que elijas.
Puedes aceptar pago con Webpay, cobrar en el check-in, o dejar las dos opciones y que el huésped decida. Cuando cobras en línea, el dinero llega directo a tu cuenta de Transbank: StayFlow no lo recibe, no lo retiene y no te lo transfiere después.
Si tu alojamiento ya tiene página web en WordPress, Wix o donde sea, no hace falta rehacerla. StayFlow entrega un buscador que se pega con una línea de código y lleva al huésped directo a las fechas que eligió.
Nada. El motor de reservas no cobra comisión por reserva: pagas solo la suscripción mensual del plan que elijas.
No. Cada alojamiento recibe una ficha pública propia con su marca, lista para compartir en redes o en Google. Si ya tienes sitio, puedes además incrustar el buscador.
A tu cuenta de Transbank, directo. Se conecta con tu propio código de comercio de Webpay Plus, así que el cobro sale a tu nombre y las devoluciones las manejas tú.